ANIMAL

Jardin protegido – Fotografía contemporánea

Thu Apr 07 2022 - Sat May 14 2022



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Galería Animal da inicio a su año expositivo con la exhibición Jardín Protegido, una muestra colectiva de fotografía contemporánea de los artistas Aune Ainson, Javier Aravena, Ignacio Bandera, Sergio Castro San Martín, Emilia Edwards, Jacinta Izquierdo, Rosario Montero y Felipe Ugalde. Sus imágenes reflejan diversas maneras de observar e interpretar el mundo, desde lo introspectivo, lo autobiográfico y lo doméstico, hasta las relaciones del cuerpo con la naturaleza y los espacios sociales, públicos y arquitectónicos.

Estos enfoques, que en conjunto pueden leerse como una panorámica parcial de la producción fotográfica del Chile actual, se canalizan en esta exposición a través de dos vertientes distintivas: reflexiones íntimas y personales, atravesadas por el autodescubrimiento, las relaciones familiares y la cotidianidad; y visiones del mundo exterior como un espacio subjetivo y a la vez tangible, siempre permeado por experiencias tanto individuales como colectivas.

En el primer grupo se sitúan las imágenes de Aune Ainson, Emilia Edwards y Jacinta Izquierdo, quienes parten desde sus vivencias y condición de mujeres para abrirse al espectro de las relaciones interpersonales y con los objetos. Aune Ainson, artista estonia que actualmente vive en Santiago, ha trabajado con el cuerpo y la identidad en varias series de retratos de la comunidad trans, queer y no binaria de Chile y Estonia, con el foco puesto en aquellos estados físicos, anímicos y mentales del ser donde dominan la oscuridad, el deseo y el impulso.

Para esta exposición, se examina otra vertiente de su trabajo, ligado a la cultura material y la semiótica de los objetos –urgando en su energía, cualidades talismánicas y místicas-, así como a la potencia velada de escenas en apariencia sencillas pero que no pasan desapercibidas por su sensibilidad fotográfica. La serie que presenta en Animal se compone de detalles hechos en Polaroids, una técnica prácticamente en desuso que Ainson rescata atendiendo a su potencial de reproducción física instantánea en tiempos de inmediatez y consumo desechable de imágenes.

Emilia Edwards y Jacinta Izquierdo desarrollan narrativas sobre lo personal y emotivo, atesorando momentos de vida doméstica como en una suerte de álbum familiar. En ambos casos, la experiencia de la maternidad hace catarsis en imágenes cándidas con las que es fácilmente identificarse. Edwards lo plasma en algunos de los títulos: A veces no duermo, un autorretrato de perfil en estado de angustia; Comemos en cama, una “naturaleza muerta” de migas sobre sábanas; o, simplemente, Te quiero y Ustedes dos, como les susurraría a sus dos pequeñas hijas.

“Esta serie busca mostrar imágenes de la complejidad de un proceso en desarrollo y las contradicciones que lo caracterizan. Mientras hacía las fotografías me di cuenta que ser madre es algo que empieza en un momento dado, pero no termina nunca”, dice la artista, cuyo trabajo abre reflexiones sobre las tareas compartidas del hogar, las políticas de cuidado y los afectos.

Similarmente, Jacinta Izquierdo Garcés –Directora Audiovisual de profesión y fotógrafa autodidacta- explora la maternidad, la infancia y la naturaleza circundante del hogar pero haciendo uso de la fotografía análoga en blanco y negro, una técnica que, a través de la textura del grano, los niveles de exposición y enfoques considerados, y algo de azar, imprimen cierto halo de nostalgia y cinematografía a sus imágenes.

La captura de eventos del día a día –la niña que se esconde bajo un paño o tras la cortina- le permite abarcar asuntos más universales, como “la decadencia de la espiritualidad en la sociedad moderna, la pérdida de las tradiciones y la falta de un sentido de pertenencia”.

Como artista-investigadora feminista, a Rosario Montero le interesa abordar cómo las estructuras de poder afectan las representaciones sobre el paisaje, la identidad y el territorio. Para ello, se vale de la experiencia en terreno desde una perspectiva teórico-práctica, registrando el entorno natural de modo directo, en un claro desafío a la imagen estética instituida en el campo de las artes visuales.

Si Montero trabaja en el espacio liminal entre el arte y la antropología para, desde allí, cuestionar la objetividad de la representación etnográfica y la instrumentalización colonial de la imagen fotográfica, otros artistas presentes en Jardín Protegido se acercan al territorio y al paisaje –natural y construido- a partir del registro en clave testimonial o documental, o bien entrelazando realidad y ficción.

En el caso de Javier Aravena Costa, el acercamiento al paisaje se hace desde el tránsito, la divagación y el deambular sin rumbo. Sin búsqueda de un destino, se podría decir que su periplo es en sí mismo la experiencia fotográfica. En sus trayectos emergen ruinas, huellas de uso, zonas mixtas o cruces entre paisaje natural y urbano. Según explica el artista, “el paisaje no es entendido por estas investigaciones fotográficas como una totalidad, sino como una intersección entre un lugar y otro, delimitado por vestigios posibles de identificar y transformar en signos visuales”.

Su serie Escombros, en particular, indaga en la historia y el presente del pirquinero, parte de la clase obrera chilena que ha heredado su técnica del desarrollo minero prehispánico. Siglos después, a partir del estallido social del 18 de octubre de 2019, Aravena Costa busca resignificar esta labor. Las protestas implicaron fracturas sociales y también físicas: en esta serie, el fotógrafo repara en los fragmentos y desplazamientos de la arquitectura urbana que terminaron creando nuevos contextos de resistencia y discursos de identidad territorial. Así, las imágenes exponen cómo los escombros –y su investidura política/social- han resignificado y modificado de forma activa el paisaje céntrico de Santiago.

Ignacio Bandera es un fotógrafo chileno autodidacta con formación en Ingeniera Civil Industrial que vive en Berlín desde el 2016. Su interés en la fotografía comenzó cuando vivía en Santiago, y desde entonces se ha enfocado en documentar la vida de pequeños pueblos, sus transformaciones, la cotidianidad de sus habitantes y cómo estos se relacionan con el entorno.

En esta exposición presenta el proyecto The Promise (2017-2019), desarrollado en el borde noroeste del Sahara, en Marruecos. Para realizar estas imágenes, caracterizadas por la tersura de tonos pasteles, Bandera emprende largos recorridos -hasta literalmente perderse- que lo conducen a sorprendentes hallazgos: objetos apilados que parecen suspendidos en esa zona liminal entre lo que fue y lo que está a punto de ser –o suceder-; escenas desérticas características de la zona, pespunteadas por personajes intrigantes y sin un rostro visible; polvoreados pasajes arquitectónicos y construcciones –unas se erigen, otras están a punto de caer… En esencia, un paisaje inhóspito pero habitado, impregnado de soledad pero de una cultura rica por milenaria.

Sergio Castro San Martín se aproxima a la fotografía desde sus reflexiones como cineasta para preguntarse por las supuestas diferencias que separan al género documental de la ficción. Para crear la serie El principio de algo, instaló en un área verde una suerte de backstage, un set posible o residuo de una película que quizás nunca se filmará. Mediante estas construcciones tipo cartel publicitario, cubiertas con fotografías a gran escala que se mimetizan o recrean el paisaje circundante, el artista crea una ilusión, un trampantojo fotográfico de una escena fija que no solo se define como un lugar desocupado, sino también como uno disponible para otra cosa por venir. Se trata de situaciones ambiguas y construidas que tienen como hilo conductor la idea de ausencia, vacío y soledad, y en las que predomina una sensación de “atemporalidad” al poner en tensión realidad versus artificio.

Felipe Ugalde tiene una aproximación contemplativa al entramado arquitectónico urbano. Formado como arquitecto, su fotografía se centra en capturar la belleza imponente de edificaciones, con sus resquicios, ángulos y rincones, como en la serie que presenta en esta exposición, donde columnas y otras construcciones verticales se erigen como monolitos imperturbables y símbolos del progreso. Sus limpios encuadres revelan perspicaces puntos de vista que solo un ojo entrenado en este tipo de registro puede llegar a percibir. En su detenimiento frente a lo arquitectónico, Ugalde escrutina hasta llegar a la esencia, abstrayendo lo utilitario y deteniéndose en lo evocativo de la simpleza de las formas.

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