ANIMAL

Catalogo Imaginario – Colectiva XLV

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Galería Animal presenta Catálogo Imaginario, una muestra colectiva que explora la construcción estética y psicológica del retrato, el paisaje, la naturaleza muerta y los relatos históricos y contemporáneos, a través de la obra de ocho artistas: Braulio Brako, Manuel Castillo, Pablo Contreras, Sebastián Espejo, Víctor Espinoza, Hugo Leonello y Francisco Peró.

Utilizando medios como la fotografía, la pintura y el bordado, estos artistas se interesan en los procesos de construcción de la imagen a partir de aproximaciones que dan cuenta tanto de sensibilidades cercanas a lo imaginario, lo mágico o lo especulativo, como de posicionamientos más “realistas”, centrados en experiencias concretas individuales y colectivas.
La exhibición estará abierta desde el 09 de junio hasta el 23 de julio del 2022 en Galería Animal, ubicada en Av. Nueva Costanera 3731, Vitacura, Santiago. De entrada libre y gratuita, puede visitarse de lunes a viernes de 10:30 a 19:00 hrs. y los sábados 10:30-14:00 hrs.
Braulio Brako (La Serena, Chile, 1985), pintor y diseñador gráfico, ha trabajado desde principios del 2000 en murales y grafitis en diversas ciudades de Sudamérica y Norteamérica. Este paso por las calles ha derivado en una minuciosa exploración en otros campos de la expresión gráfica, como la ilustración, el dibujo, la pintura, el grabado y el diseño gráfico. Sus composiciones abigarradas, por lo general carentes de vacíos o espacios en blanco, están pobladas por figuras geométricas, elementos arquitectónicos y concavidades que van configurando espacios tanto interiores como exteriores. Cúpulas, soles, faros, árboles, una planta en su maceta, una carita feliz negra –que a ratos se transfigura en una suerte de bomba-, son motivos recurrentes en sus entramados laberínticos que reflejan, acaso, intrincados procesos de pensamiento.
Manuel Castillo (Santiago, 1990) comienza su práctica artística a los 17 años, fuertemente influenciado por su entorno familiar y viajes introspectivos por Latinoamérica. En el año 2011 se traslada a Cuba, un contexto que le transforma en lo personal y expande su obra. Posteriormente, realiza estudios de psicoanálisis y pasantías por el Centro de la Imagen en Perú, Landskrona Foto, el Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso (FIFV) y el Centro de Estudios Fotográficos (CEF), a la par que va acompañando la fotografía autoral con la docencia y la editorialidad.
Su proceso de construcción de la imagen parte de largas caminas que lo conectan con un estado mental propicio para acercarse a sus sujetos, sea en Suecia o Alemania, España o Irán, Italia o Chile. También encuentra referencias en maestros de la fotografía latinoamericana, como Martín Chambi, Claudia Andújar, Manuel Álvarez Bravo y Enrique Metinides. Lo cotidiano, los recuerdos, la memoria y el paisaje son temas recurrentes en su obra. En esta muestra, exhibe una serie de retratos análogos que se mueven entre lo intimista y lo documentalista.
La imaginería pictórica de Pablo Contreras Barrios (Rancagua, 1975) viene de muchos lugares, pero se conforma como obra en el taller. Es ahí donde una primera idea o imagen se desarrolla hasta llegar a ser pintura o, como dice el artista, donde la pintura se vuelve el instrumento que le permite apropiarse de una imagen y, a la vez, desprenderse de ella. En sus óleos podemos recorrer un amplio repertorio de temáticas pictóricas, si se quiere, tradicionales, aunque con un giro, desde una mirada oblicua: bodegones compuestos por un solo elemento que parece flotar en el espacio, paisajes brumosos difíciles de situar, fragmentos de lugares y personas.
Similarmente, la pintura de Sebastián Espejo (Viña del Mar, 1990) nos lleva al encuentro con el ámbito cotidiano, con escenas y espacios que carecen de grandes acontecimientos (una cebolla en su plato, un gato dormido, un collar de cuentas). No hay épica ni hazañas narrativas: más bien está el oficio constante de un pintor que habita y utiliza la pintura como fórmulas de arraigo poético. Las suyas son, como diría la historiadora del arte Paz López, “imágenes raquíticas, mínimas, prácticamente imperceptibles si no fuera por la atención que el pintor pone en eso que Freud llamó los desechos de la observación”. En ese sentido, sus pinturas nos llaman a la quieta contemplación.
Espejo entiende en el ejercicio de la pintura, como en tantos otros ejercicios, un método de construcción de subjetividad. “El lenguaje pictórico es la reunión de distintos gestos y tiempos sobre el lienzo, y con él se imprime una imagen que mantiene a la vista los procedimientos. En esa transparencia está también la resuelta proximidad de los momentos con el oficio y con el medio”.
Víctor Espinoza lleva años bordando imágenes que parten de fotografías relacionadas con la cultura popular, amistades, paisajes, escenas de películas, artistas o escritores destacados, figuras políticas, del espectáculo o de la música. Este variado repertorio de escenas, temas y sujetos son dibujados con hilo de coser sobre soportes de lona, creando una tensión inusitada entre concepto y forma. Un aspecto determinante en su práctica es la exaltación –o celebración- de sus personajes vía formato expandido, lo que a su vez acerca más estos trabajos a la gestualidad de la pintura ‘con el cuerpo’ que a la intimidad implícita en el acto de coser. Es justamente esa laboriosidad manual desplegada en amplias extensiones de tela lo que imprime pregnancia a sus bordados. Y, en momentos de fugacidad y sobre-exposición y consumo de la imagen mediática, este método de fijación del tiempo, que invita a la contemplación, se vuelve aún más poderoso.
Las esculturas e instalaciones de Hugo Leonello (Ciudad de México, 1977- vive y trabaja en Chile) son el resultado de una amplia investigación sobre el deterioro de las cosas como metáfora de transformación y memoria. Mediante un ejercicio arqueológico permanente, se apropia y reconfigura objetos hallados en entretechos de museos, subterráneos de edificios abandonados, antiguas fábricas en desuso, casas viejas y basurales, para crear un relato sobre la cultura material, la historia, la ruina, el caos y la resistencia.
Tras varios años pintando con una gran destreza figurativa, Francisco Peró (Santiago, 1981) revela en esta exposición un vuelco hacia una gestualidad pictórica más expresionista. Estos trabajos recientes dan cuenta de cómo el artista, de manera consciente y aguda -o como lo requiere una práctica artística atenta-, se ha propuesto acompañar la técnica con sus nuevas preocupaciones: la identidad, y cómo esta se construye en relación con los paradigmas propios de cada cultura en la actualidad, con especial foco en la dinámica transfronteriza del Chile actual.
Peró desarrolla aquí la noción de identidad a partir de observaciones de los flujos migratorios en Chile, y cómo estos han incidido en lo que entendemos por idiosincrasia y en la co-construcción cultural de un nuevo país. El artista plantea que formamos parte de un fenómeno de carácter mundial en el que las migraciones forzadas, producto de crisis sistémicas en muchos países, se han convertido, lamentablemente, en la única opción. Estas imágenes, dice, “no están resueltas del todo, sino, por el contrario, están en construcción”, así como en construcción están las vidas de miles de inmigrantes y las relaciones interculturales de Chile hoy día.

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