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Gonzalo Lamarca

Gonzalo Lamarca comenzó a hacer arte de manera autodidacta sin dejar atrás la impronta de su formación como arquitecto. En sus pinturas no abandona la pulsión de construir: al componer sus obras, se basa en profundidad y planos de color. Un “atrevimiento” que no debe leerse como una mera traducción de una disciplina a otra. Más bien, las pinturas de Gonzalo apuestan a una reinterpretación sublime, desarticulada y libre de la presencia imponente de la arquitectura. “La gran diferencia, sin embargo, es que la arquitectura es real, tangible y responde a leyes físicas, estructurales y funcionales e, incluso, institucionales. La pintura, en cambio, es intangible, algo espiritual si se consideran sus múltiples posibilidades de transformación”, explica el artista sobre la nueva serie de trabajos.